Una placa metálica tradicional, ante cualquier golpe por pequeño que sea, se dobla, lógico, es metal, esto supone que la matricula sobresale del vehículo y podemos accidentario al pasar junto a ella, quien no se ha rozado con una matricula deformada al pasar entre dos coches.
La matricula acrílica es flexible, por lo que después de un golpe vuelve a su estado original, además sus cantos redondeados evitarán que podamos accidentarnos con ella.